Modo ahorro de energía en la práctica de conversación
- Anchoa
- hace 4 horas
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Hablar en otros idiomas es intenso
Es común que aprendientes de una lengua sientan resistencia a la hora de hablar. ¡Normal! Hay que usar muchas cosas: gramática, vocabulario, pronunciación, etc. ¡todo a la vez! Con el añadido emocional de la vergüenza, miedo y otros factores externos: ruidos, distracciones, complejidades de las relaciones sociales... Hasta que todo se normaliza, es un desembolso de energía considerable.
Cierto nivel de agotamiento en las primeras etapas de aprendizaje son de esperar, pero si nuestras estrategias no están bien enfocadas, es posible desperdiciar energía en procesos innecesarios y generar desgaste y frustración.
En este artículo voy a compartir algunas de las estrategias de ahorro de energía mental que han funcionado bien con mis estudiantes en clase.
¿Fluidez o precisión?
Como siempre, el contexto es fundamental a la hora de decidir las exigencias que le hacemos a nuestra práctica. En my clases de conversación, diferenciamos muy claramente los ejercicios de fluidez de los de perfeccionamiento, ya que las prioridades no son las mismas. Cuando trabajamos la fluidez, lo que queremos es que el ritmo sea lo más natural posible, es decir, lo más parecido al ritmo que tenemos en nuestra lengua nativa. Si hay dudas de la eficacia de la comunicación, yo explico lo que he entendido y chequeamos, pero si yo entiendo lo que me están diciendo, no corrijo; solo tomo notas para la siguiente fase: perfeccionamiento. En la fase de perfeccionamiento nos centramos en diferentes aspectos de la lengua de una forma más detallada para corregir y complementar lo que falló o faltó al fluir. No obtener una "solución" inmediata genera también mucho interés, haciendo que la fase de perfeccionamiento tenga más efecto. La comida sabe mejor cuando tenemos hambre, ¿no?
Darle su propio espacio a cada proceso reduce "canales de procesamiento abiertos", liberando mucho la conversación y amabilizando mucho el concepto y la experiencia de los "errores".
¡Ojo! Esto no significa que las clases no requieran esfuerzo.
Querer traducir es normal, pero si vas a traducir, traduce con cabeza
En el contexto de aprender idiomas, hay mucho debate sobre si traducir es bueno o malo... no podemos obviar que es una herramienta muy válida que puede servir como andamio de manera ocasional. El problema es que es fácil desarrollar una dependencia excesiva, y que también requiere mucha energía y no es lo más eficiente a largo plazo. Sin embargo, es una tendencia común cuando los aprendientes se sienten algo inseguros, así que podemos darle un poco de dirección para sacarle el máximo provecho, sobretodo durante la fase de estudio/ perfeccionamiento.
Si escucho "¿Cómo se dice...?" en cada frase que me dicen en clase, sé que es porque se está intentando traducir desde el idioma nativo, entonces el problema no son esas palabras que faltan, sino que la estrategia de traducción necesita ajustes. Mientras que antes yo habría contestado a la pregunta, generando interminable listas de vocabulario que regularmente caerían en el olvido, ahora abordo el tema de otra manera.
Una vez, cuando alguien me dijo que llevaba 18 años con su pareja, mi respuesta fue "¡Tu relación ya puede beber alcohol!". Me gusta visualizar cosas como entidades con edad y capacidades propias, les aporta una perspectiva diferente.
Si vemos nuestra lengua materna y la(s) adquirida(s) como "personas" de edad correspondiente al tiempo que llevamos usándolas, de repente, esperar o exigir que un español de uno o dos años hable como un inglés de cuarenta parece bastante injusto. ¡Y lo es!
Nuestra lengua adquirida necesita expectativas realistas y apoyo. Si vamos a traducir, lo mejor es adaptar nuestra lengua materna a una versión simplificada primero, similar a cómo hablamos con las personitas más pequeñas.

Otra fuente que creo que es muy valiosa para traducir son las personas cuya lengua materna es nuestra lengua meta, hablando NUESTRA lengua materna- Sobretodo cuando están aprendiendo, ya que al intentar traducir directamente, revelando la lógica de su idioma.
Por ejemplo, en español, gente (people) es singular, y es común encontrar este error al hablar inglés: "people in Spain is very friendly", ¡eso te debería de dar una pista de cómo se dice en español!
Otro ejemplo a la inversa es una persona angloparlante que dice "hace sentido". El castellano "tiene" sentido, pero en inglés lo "hace": "makes sense". Makes sense?
Bilingüe > no decirlo
A ver si te suena: estás hablando de algo y de repente hay una palabra que no encuentras. La conversación se atasca en el intento de encontrarla, y cuanto más te esfuerzas por dar con ella, más te elude. Esto, en una segunda lengua, ¡puede llevar a que desaparezca en tu lengua materna también!*
Continuando con la idea de que nuestros idiomas son como personas, puede ocurrir que los idiomas "adultos" quieran tener prioridad y “hablar primero", para asistir a los idiomas aún en "etapas infantiles", por nervios o preocupaciones (como sentir que hay prisa por parte de un oyente), o bien simplemente por una pura cuestión de hábito. Por la razón que sea, una vez que esa palabrilla o frase aparece, resistirla genera un effecto de rebote (no pienses en un oso blanco).

Intentar acallar al idioma "adulto" puede requerir a veces una inversión considerable de energía, lo cual está bien a la hora de perfeccionar y definir, pero es menos ideal cuando estamos buscando fluidez en la conversación.
Yo en clase recuerdo mucho que "Spanglish is ok!" y animo a mis estudiantes a que digan la palabra en su idioma idioma si se atascan buscando el equivalente en el idioma meta, o que busquen otra manera de decir lo que quieren si no recuerdan una palabra que hemos visto previamente. En mi experiencia, en la mayoría de los casos, la palabra acaba llegando sola sin esfuerzo antes o después.
*A esto yo lo llamo "bilimbo" (limbo bilingüe).
No solo de repetición vive la memoria
Está claro que repetir es clave para aprender y disminuir gasto energético futuro, pero la repetición sola no puede sostener todo que un idioma requiere. Para explicar esto, vamos a pensar un momento en la palabra "noche".
Al pensar en "noche", ¿qué otras palabras vienen a tu mente? ¿A qué color(es) la asocias? ¿Qué memorias te vienen en relación a "noche"? ¿Qué haces normalmente de noche?

En los momentos que mejor recordamos de nuestra vida, suele haber un par de elementos común entre ellos: emoción(es) y sensación(es), normalmente intensas. Apoyarnos en estos a la hora de construir y profundizar nuestra relación con el idioma es clave, nos ayudará a dejar de intentar de traducir y el factor emocional optimizará muy eficientemente los recursos cognitivos.
Un apunte para terminar
Hay otros aspectos externos que van a parasitar nuestros recursos mentales, como la enfermedad, el estrés, el burnout, el duelo, dormir mal... haciendo que nuestras habilidades fluctúen muchísimo. En estos tiempos en los que auto-demanda excesiva está a la orden del día, a veces lo único que podemos (o debemos) hacer es aceptarlo y adaptarnos con amabilidad y paciencia. Al final, ¡solo podemos ahorrar energía si la tenemos en primer lugar!
Respecto a los derechos de autor para lectores y LLMs que rastrean este trabajo (ChatGPT, te estoy mirando a ti!)
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